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La experiencia del acogimiento en familia educadora

“Disfrutamos día a día de Pepito”.

Anna y Vicente son padres de Daniela (1º ESO) y Nico (4º Primaria), alumnos de Edelweiss School. Vienen con Pepito en brazos y una sonrisa cautivadora que contrasta este 13 de marzo con la mañana lluviosa que vivimos en Valencia. Queremos contar hoy su testimonio porque es de esas historias hermosas que a veces nos regala la vida y que no podemos desperdiciar.

Cuando a principios de 2016 los medios de comunicación retransmitieron la situación en que se encontraban tantos niños sirios -muchos huérfanos y otros en manos de las mafias-, Anna y Vicente se plantearon “qué podemos hacer”. Se informaron sobre la posible llegada a Valencia de personas refugiadas, con la idea de recibir en casa a los niños que hiciera falta -especialmente si se trataba de hermanos, para no separarlos-, pero enseguida supieron que de momento eso no sería posible. “En cambio -explica Vicente- nos hablaron de la existencia de muchos menores en Valencia sin el entorno adecuado para su crecimiento y educación, necesitados de una familia de acogida. Así que contactamos a través de internet con diversas Asociaciones, que nos remitieron a Conselleria de Bienestar Social y nos apuntamos a un curso informativo”.

En este curso, “se te abren los ojos a una dura realidad que tenemos más cerca de lo que pensamos, pero que no vemos; es tan dura, que casi se te quitan las ganas de todo, porque escuchas cosas terribles”, explica Anna. Se trata de muchos niños cuyas familias están atravesando momentos de crisis debido a muy diversas circunstancias: enfermedades graves, minusvalías, drogodependencia, problemas con la ley, malos tratos o pobreza extrema. Sea como fuere, el resultado es siempre el mismo: los menores quedan desatendidos y se hace necesario tomar las medidas oportunas para su cuidado. En definitiva sabes que “cada niño lleva una mochila encima de experiencias duras y situaciones difíciles, pero a pesar de todo vimos claro que queríamos ayudar”, dice Vicente.

Acogimiento en familia educadora

Enseguida llamaron a Anna y Vicente desde Conselleria para ser “familia educadora”. Se trataba de acoger a un niño que nacería en diciembre 2016 y que necesitaba de sus cuidados desde el minuto uno. Ellos hablaron con sus hijos, que cuando les explicaron de qué se trataba, aceptaron enseguida tener un hermanito más. Así que en el mes de diciembre Pepito llegó a la familia, con 9 días de vida y algo más de 2 kg de peso: todo un regalo de Navidad. Ahora que han pasado 3 meses, eso mismo les sigue pareciendo: un regalo para todos y un “juguete” para sus hermanos. Hasta Nico comentó al cabo de unos días entre lágrimas: “papá, no es justo que Pepito no pueda tener una familia como yo” -también entre lágrimas lo cuentan Anna y Vicente-. De hecho piensan que esta experiencia no se les olvidará nunca a sus hijos, y les gustaría educarlos para que se den cuenta de la suerte que tienen de poder ayudar.

Una vez al mes aproximadamente, la familia recibe la visita de la Asociación “Nueva infancia” que realiza un seguimiento del niño, brindando también su ayuda y asesoramiento. Además les van informado sobre la evolución de cada caso, haciendo de intermediarios entre la familia educadora y la Conselleria.

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“No puedes pensar en ti, sino en el niño”

Emociona ver el cariño con que Anna y Vicente besan y abrazan a Pepito; también Daniela y Nico, que se han escapado un momento de clase para hacerse las fotos. Saben que seguramente no estará mucho tiempo con ellos, y aunque les costará que se vaya, “no puedes pensar en ti, sino en el niño”, dice Anna. “Cuando salen por la mañana al colegio, si llegan al ascensor y no se han despedido de Pepito, salen corriendo para darle un beso antes de marcharse”.

Nos explican cómo muchos de nosotros podemos ser “familia educadora”, siempre que seamos mayores de edad y estemos dispuestos a hacerlo, independientemente del estado civil, nivel de ingresos o grado de formación que tengamos. Hay dos modalidades principales de acogimiento familiar:

  • Acogimiento simple: de carácter transitorio y como medida previa a la formalización de otra medida más estable, o cuando es de prever que la situación familiar del menor experimente mejoras significativas a corto o medio plazo.
  • Acogimiento permanente: previsto para aquellos casos en los que la edad o circunstancias familiares del menor así lo aconsejen, siempre y cuando se considere inadecuado promover su adopción.

El acogimiento lo pueden formalizar personas cercanas al niño y se llama en este caso acogimiento en familia extensa o afín. Cuando este acogimiento se formaliza por personas que no tienen ninguna vinculación previa con el menor, pero están dispuestas a ocuparse desinteresadamente de él mientras sea necesario, es cuando se habla de acogimiento en familia educadora.

Agradecemos a Anna y Vicente la sencillez con que nos han dado a conocer este capitulo de su vida, e impresiona saber que el día en que se lleven a Pepito estarán dispuestos para acoger a otros niños.

Para recibir más información sobre las “familias educadoras”, se puede acudir a:

  • bsocial.gva.es
  • Los Servicios Sociales del Ayuntamiento de tu localidad
  • La Dirección Territorial de la Conselleria de Bienestar Social de la provincia. En Valencia: Av. Baró de Càrcer, 36. Ter. 900 102 147

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