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Aprender a mirar: el buen uso de la tecnología

Buenos usos de la tecnología en los tiempo de ocio.

El pasado martes 4 de abril padres por un lado y alumnos por otro asistieron a la sesión “Buenos Usos de la tecnología en el tiempo de ocio”, impartida por los expertos de la Fundación Aprender a Mirar: Domingo Malmierca, creador y productor del Programa de TV Españoles en el Mundo y Máster en Neuropsicología, y Elena Mira, licenciada en Comunicación Audiovisual y especialista en guiones de Series de TV.

La charla enfocada expresamente hacia los alumnos se venía preparando tiempo atrás, ya que unos días antes habían rellenado una encuesta online sobre las series que más veían y su manera de verlas (en familia, en el móvil, en la tablet…) y los juegos a los que dedicaban su tiempo. Por lo tanto, todos los datos mostrados en la presentación eran reales y era curiosa ver la reacción de los alumnos cuando lo veían reflejado en forma de tablas o porcentajes.  Por cierto, nuestros alumnos dicen dedicar de dos a cuatro horas diarias a dispositivos móviles.

Charla sobre los usos de la tecnología y visionado programas tv

El experimento del perro de Pavlov

Tanto Domingo Malmierca como Elena Mira lo expusieron todo de modo muy ameno, porque para explicar cómo se desarrolla una dependencia hicieron una pequeña representación con voluntarios sobre el experimento del perro de Pavlov. Sacaron a cuatro alumnos. Uno era el perro, otro eran las hormonas cerebrales del perro, otro era la orden de comer y otro la comida.

Cuando el perro recibía la orden “come”, se acercaba a la comida y comía. Inmediatamente después, las hormonas cerebrales reaccionaban y se ponían contentas agitando los brazos. Posteriormente, a la orden “come” se le añadía una campanilla, de forma que llega el momento en que el perro asocia la campanilla con comida y, aún sin comer, cuando la oye, su cerebro reacciona de forma placentera. Podéis imaginaros las risas.

Después, el alumno-perro de Pavlov se convirtió en alumno tras día de colegio. El recipiente de la comida se transformó en ordenador, tablet, móvil o incluso televisión y la orden “come” en el sonido de inicio del ordenador o el sonido del WhatsApp o cualquiera de las aplicaciones. Las hormonas cerebrales, ante esos sonidos reaccionaban de la misma manera: levantando alegremente los brazos solo por pensar que iban a experimentar una sensación placentera.

Conclusión: generamos una dependencia física.

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Al experimento se le añadió una explicación teórica de cómo se desarrolla el cerebro en un humano. Se les habló de la importancia del correcto desarrollo neuronal y cómo a los tres años, igual que en la adolescencia, se realiza una llamada “poda neuronal” que consiste en eliminar, podar, las neuronas para que digamos “crezcan” más fuertes y de mayor calidad. Con el uso excesivo de los dispositivos se entra en un estado de aletargamiento cerebral que hace que todo ese procedimiento se ralentice. Por eso es importante no dañar o aletargar el cerebro con excesos, porque ahora es el momento en que las neuronas necesitan estar más fuertes. Si no se hace así, el cerebro se “atonta”. Para verlo de forma práctica les puso el ejemplo de los deportistas como Nadal, que no parecen atontados porque el deporte es bueno, y los youtubers como el Rubius y compañía que de todos es sabido que han pasado por depresiones y dependencias de diferentes sustancias en su corta vida.

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La importancia de imponerse límites

En ningún momento se les prohibió el uso de la tecnología, es más, se habló de sus bondades pero sí que se insistió mucho en el conocimiento y la reflexión, porque a través de ellos llega el buen uso.

Se sacó también a dos alumnas que representaban el papel de hermanas, una más mayor y otra más pequeñita. La pequeña quería comerse una trufa de chocolate y la mayor se la compraba. La pequeña se la comía y le pedía otra. La mayor se la daba y la pequeña quería más. Llega un momento en que la mayor le dice que ya está bien. La pequeña pregunta porqué y la mayor le explica los motivos: te vas a poner mala, es demasiado azúcar, vas a engordar, no hay más dinero, no seas caprichosa… Otro ejemplo para que vieran la importancia de los límites. ¿son malas las trufas de chocolate? No. Lo que es malo es el exceso de azúcar.

Los juegos en las tablets o videoconsolas

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Relacionándolo con los juegos que ellos usan en los dispositivos electrónicos (Clash of clans, Clash Royal…) o en la Play (Call of Duty, Grand Theft Auto principalmente) les insistieron en la comunicación realista con los padres. No mentir y auto ponerse límites o ponerlos en cooperación con ellos. Pero límites reales. Por ejemplo, si van a abrir un cofre de Clash of clans, solo necesitan un par de minutos pero si van a hacer una batalla, las batallas duran unos 40 aproximadamente. Si el padre llega a mitad y le dice que corte, eso genera estrés (por la dependencia y porque le va a hacer perder la partida). Es bueno hablarlo y decir “mamá, voy a hacer una batalla. En 40 minutos me quitas el móvil, pero no antes porque me voy a enfadar y tú también”. Siempre, siempre les insistió en la sinceridad, la responsabilidad y el compromiso para evitar llegar a situaciones extremas de dependencia.

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Los programas de TV que ven los niños de ahora

Después pasaron a las conclusiones de la encuesta realizada con series de televisión. Fueron sacando los programas que suelen ver o que están muy de moda para que reflexionaran sobre ellos y que los propios alumnos llegaran a conclusiones sobre su bondad (o no) siempre a través de intervenciones de los niños. En cada una de ellas se preguntaba qué cosas buenas puedo aprender de él, qué valores se trabajan y si se lo recomendarías a un hermano o hermana pequeños (de 10 o 12 años). Se habló de La Voz, que fomenta el gusto musical (o el mal gusto), el esfuerzo, se aprende a saber perder o ganar, a afrontar una crítica…

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Pero también se habló de Mujeres, hombres y viceversa. Elena Mira, la joven que les daba la charla había sido guionista en Atresmedia, donde vio como trabajaban en los realities y les explicó que todo lo que se ve allí es mentira. Todo es un guión en el que se programa cómo se odian, se insultan unos a otros y luego son tan amigos. Se habló de Modern Family, de cómo las series que vemos en televisión pueden modificar nuestra visión del mundo y que somos muy manipulables.

Se comentó también cómo series aparentemente neutras porque te hacen pasar un buen rato, tipo Castle, que muchos ven, son comedias divertidas, es cierto, igual que La que se avecina (aunque esta tiene unos valores morales dudosos, de hecho, ni los propios alumnos se la recomendarían a hermanos más pequeños, al contrario que Castle) pero no dejan de ser eso y no son la vida real. En Castle parece que resolver un asesinato se debe a un golpe de suerte, un chiste gracioso y se oculta toda la labor que hay detrás, el sacrificio, las horas de trabajo, el rigor… Uno puede pensar que ser policía es la mar de divertido y fácil.

Después llegó el turno de las series que ven más las niñas: Pequeñas Mentirosas, Gossip Girls… que ofrecen unos valores totalmente fuera de lugar y de edad y que hacen que se vean con normalidad cosas que realmente no son normales. Se les repitió hasta la saciedad que TODO SE PEGA AL CEREBRO. Todo lo que vemos, aunque sea aparentemente aséptico, genera una consecuencia en el cerebro: una manera de hablar, unas expresiones, una visión del mundo. Incluso se les habló de la publicidad subliminal, ilegal pero que ha existido, en la que tú no eres consciente de que entre los fotogramas de una película se está colando un mensaje de “compra este producto” pero a la salida del cine tienes unas ganas espectaculares de tomarlo. Tú no eres consciente pero tu cerebro, que trabaja muy rápido, sí que lo es y ha retenido esa información.

Como conclusión, los alumnos tienen que entender que todo tiene su tiempo y su lugar. La tecnología, como tantas cosas, no es de por sí dañina. Lo perjudicial no es el uso, sino el abuso.

Por la tarde, los padres tuvieron la misma charla pero aplicada a ellos como educadores. Se sorprendieron cuando les hablaron de las consecuencias que pueden tener en el cerebro de sus hijos los vídeo-juegos a los que juegan diariamente. Fue una charla muy actual y muy impactante.

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