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Entrevista a Cristina Collado, tutora de 4º Primaria

“En el trabajo de los niños valoro especialmente su esfuerzo”

Estudió Magisterio en Valencia (UV) y durante la carrera vino a Edelweiss para hacer las prácticas en clases de apoyo a la lectura cuando Laura  estaba en Infantil. Valora mucho su incorporación al colegio al terminar los estudios, primero como profesora de 1º de Primaria y finalmente de 4º, donde lleva bastantes años. Un trabajo que le encanta, también porque en Edelweiss se enseñan y viven valores con los que se identifica. Además, tiene un hijo en 3º Primaria  que este año hace la primera Comunión. fue la primera profesora que en 4º EP salió de viaje con sus alumnos en plan lúdico (al albergue de Olocau), medioambiental (Godelleta), o como apoyo de otras profesoras (EGB-ESO) en viajes culturales a la Expo ´92 (Sevilla), el Museo Thyssen o el teatro (Madrid). También fue coordinadora de Primaria durante varios años, algo que le enorgullece aunque reconoce la complejidad de coordinar equipos humanos.

Cristina en sus primeros años en Edelweiss

 

LA EDUCACIÓN PRIMARIA ES LA BASE DE LA FORMACIÓN

Apasionada de la educación, como profesora de Primaria cree que es una etapa fundamental ya que “tenemos una importante labor, la de educar a las nuevas generaciones a la par con la familia”. Reconoce que los niños a veces, sin darse cuenta, pueden tender a lo mínimo o enseguida quieren terminar las cosas para irse a jugar, pero “lo que más valoro en su trayectoria en el colegio es el desarrollo del esfuerzo, sobre todo en aquellos que más les cuesta. Y es una satisfacción comprobar cómo, con el tiempo, aprenden a organizarse y a trabajar”.
Cristina destaca que este esfuerzo es importante con el paso de los años cuando los niños van creciendo, pues “tenemos la experiencia de que los alumnos con un hábito de estudio diario consiguen cosas fantásticas. Y creemos que entregar un trabajo bien completo es más importante que acabarlo rápido. Por eso tratamos de motivarlos para que alcancen los objetivos propuestos”.

Aprendiendo mates con Entusiasmat

Consciente de que la educación se imparte tanto en casa como en el colegio, Cristina considera clave el papel de los padres y el seguimiento conjunto que se hace de los niños en las tutorías: “Con los padres tratamos de reforzar lo positivo de cada niño, y a la vez marcamos objetivos para que pueda superar aquello que le cuesta más. Es un cambio de impresiones sobre los alumnos, cómo los vemos en casa y en clase, qué podemos potenciar, etc”.

CADA ALUMNO ES ÚNICO

Una de las habilidades del buen profesor debería ser, según Cristina, tener la capacidad de saber conectar con cada alumno: “ahora se habla mucho de la atención a la diversidad y por eso a la hora de evaluar no nos ceñimos solamente a un examen escrito, sino que valoramos la participación en clase, el interés, la actitud… ¡Todo eso cuenta muchísimo!”.

Por eso disfruta especialmente en las tutorías grupales, pues ahí se ve a los niños de diferente manera. “hablo con ellos de cómo se sienten y me encanta cómo se abren y cómo aprenden a expresar sus emociones. Además, aunque puedan surgir algunos problemillas entre ellos, es muy positivo ver como también se defienden unos a otros y acaban resolviendo sus conflictos”.

IMPLICACIÓN EN EL APRENDIZAJE POR PROYECTOS

Edelweiss lleva tiempo trabajando el aprendizaje basado en proyectos, que según Cristina viene a completar y poner nombre a un esfuerzo que ya se viene haciendo desde hace años en el Colegio: “es un trabajo en equipo donde se pretende que todos colaboren, desarrollando la motivación, la creatividad, las relaciones entre ellos, la responsabilidad…”

En curso de formacion
Este tipo de metodología –explica-“supone un trabajo previo de los profesores, pues se trata de colocar a todos estratégicamente para formar los grupos fomentando las inteligencias múltiples. Hemos abandonado las clases magistrales para dar mayor protagonismo al aprendizaje y trabajo de los alumnos”. Les ayuda a aprender de distinta manera porque investigan e interiorizan más lo que aprenden. El profesor está de apoyo y les va guiando, pero son ellos los que buscan, resuelven…”
Recuerda uno de los proyectos sobre los seres vivos, al que pertenece la foto de cabecera, y donde se han implicado todos los cursos de Primaria. Dependiendo del curso, el título varía según el centro de interés: unos lo llamaron “zoo”, otros “safari” o “granja” (animales, plantas). “El nuestro se llamaba “El libro de la selva” y decoramos toda la clase, los profesores nos disfrazamos… En fin, con estas cosas se trata de motivar su aprendizaje”.
También existen otros proyectos como “Cuidix”, que tiene como objetivo acercar a los niños a la medicina y aprender hábitos saludables -tanto en la alimentación como en el deporte-, educando en valores como el respeto, la autoestima, solidaridad… El proyecto “Entusiasmat” (dirigido a los alumnos de 1º a 5º de Primaria) trabaja mucho el cálculo mental y el razonamiento.
Este año Cristina comienza además a dar clases de Religión, en contacto con M. Carmen Feltrer, que le ha pasado el relevo tras su jubilación. Desde hace años participa además en el coro de las Primeras Comuniones “y siempre me emociono, pues cuando conoces a los niños, es una gran ilusión acompañarles en esos momentos tan importantes”.
Pero el trabajo no termina en el aula para Cristina, sino que se traslada a otros espacios como los pasillos, el jardín o el comedor. Sabe que los alumnos necesitan también hablar y eso suelen hacerlo en ambientes diferentes de su clase, donde les ayuda encontrar disponible al profesor. “El trabajo de un profesor no acaba al salir del aula. No cierras la puerta y te olvidas. Te llevas a casa reflexiones de lo que surge día a día, te implicas emocionalmente. Son tus niños 5 días a la semana 8 horas diarias, sabes que tienen un gran potencial y quieres ayudarles a desarrollar sus capacidades lo mejor posible. Quieres hacerlo bien “.

RECUERDOS DE SUS ANTIGUOS ALUMNOS

Una antigua alumna de Cristina, hoy ya licenciada, recuerda cómo descubrió la poesía en sus clases, ya que hay anécdotas que se te quedan grabadas… o en este caso escritas: el poeta Rafael Alberti murió cuando ella estudiaba 4º de Primaria con Cristina. Hace poco volvió a abrir el libro de poemas de ese curso, olvidado en la estantería. Se emocionó al recordar algunas poesías aprendidas ese año, que aún podía recitar de memoria, y al ver escrito con su letra de 9 años “tenía 97 años y murió en su casa del Puerto de Santa María”. Cristina les hizo actualizar la biografía del escritor en el libro de poemas.
Y estas navidades, como ilustra la imagen, alumnos de 5º que fueron sus alumnos el curso pasado quisieron darle una sorpresa llevándole una felicitación navideña.

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Viendo el cariño que los antiguos alumnos sienten por ella, estamos convencidos de que Cristina va por el buen camino.

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